La mascarilla de la bisabuela Celedonia

El virus no descansa, al contrario, rebrota y lo hace con fuerza extrema. Y aunque hay controversia, parece que ese tejido de polipropileno con sus dos sencillas gomas ceñidas a las orejas puede que consiga mantenerlo a raya.

No es la primera vez que los “trapos” hacen la guerra a los virus. A principios del siglo XX y concretamente entre los años 1918 y 1920, el virus de la Gripe Española azotó al mundo, de manera muy similar a como lo hace ahora la COVID-19.

Parece que la denominación del viejo virus señala a los españoles como origen de la pandemia, pero lo cierto es que, curiosamente, recibe este nombre porque en nuestro país no se escatimó en información respecto a todo lo relacionado con esta gripe, cosa que la mayor parte de los países evitaron para no comprometer ni desanimar a sus tropas, que por entonces se encontraban luchando en los frentes de la Primera Guerra Mundial. La neutralidad de España en este conflicto le hizo ser transparente, informativamente hablando, y el verdadero origen de la gripe parece que se sitúa en Estados Unidos.

Como te decía, las mascarillas sí que hicieron la guerra al virus de 1918. Su uso se generalizó a toda la población como puedes ver en la galería de imágenes que te dejo a continuación. A diferencia de ahora, los materiales utilizados para su realización eran gasa e hilo de algodón, pero como se aprecia en las fotografías, el formato de mascarilla que probablemente llevaran nuestras bisabuelas era muy similar al actual.

 

  

  

 La prensa de entonces concienciaba sobre los beneficios y obligatoriedad del uso de las máscaras utilizando tonos más drásticos o desenfadados, según los casos. Y para seguir con las similitudes, puedes comprobar como también se llamaba la atención, ya entonces, sobre la importancia de la ventilación para combatir al virus.

No quiero dejar de contarte, que en aquellos momentos, como ahora, las mascarillas se convirtieron en un elemento de estilo, personalizándose con dibujos y adornos. No deseo frivolizar con esta adversidad, pero sí reflexionar sobre lo cíclico de tantas y tantas cosas, hasta las más impensables como que el uso de mascarillas llegue a constituir, por imperiosa y grave necesidad, un complemento más de nuestro atuendo y que como el resto de él, defina nuestra imagen.

Te dejo algunas instrucciones, de las de entonces, para confeccionar mascarillas y de crónicas, también de antaño, sobre su personalización. En la actualidad las podemos ver con lentejuelas, banderas, con estampación de nombres y fotografías…y si cumplen con las exigencias de seguridad y además ponen una nota de color a todo esto, bienvenidas sean. Solo deseo, que en breve prescindamos absolutamente de su uso, con todo lo que ello supone.

PUBLICACIONES EN PRENSA DE 1918:

PUBLICACIÓN Berkeley Daily Gazette, 24 de octubre de 1918. Fuente: MyHeritage Blog  «Dóblela en 3 sentidos en una dirección y en 2 sentidos en la otra, haciendo 6 dobleces del material. Atar un cordón o cinta adhesiva en cada una de las cuatro esquinas. La mascarilla debe cubrir la nariz justo debajo de los ojos y bajar por la barbilla, de modo que no se pueda respirar por la nariz o la boca excepto a través de la mascarilla.»

PUBLICACIÓN The Daily Californian, 29 de octubre de 1918. Fuente: MyHeritage Blog  «Una clienta elegantemente vestida fue vista en la avenida Chester hoy provista de una mascarilla de gasa, sólo que no era de gasa, y el protector de gérmenes estaba decorado con mucho gusto con los lazos extendidos y unidos a la parte posterior de sus rosadas orejas con cintas».

 

 

 

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