¿Te ayudo con la Maleta?

¿No me digas que no tienes unas ganas infinitas de poder preparar la Maleta? Con la pereza que normalmente te da ¿verdad?, sin embargo esta maleta no es una maleta cualquiera, es LA MALETA; la ansiada maleta que llevamos tanto tiempo queriendo preparar y que no termina de ser posible.

Y ciertamente en semejante situación de incertidumbre y angustia que vivimos, dan ganas de utilizar eso de “hacer la maleta” en su sentido figurado, es casi de lo que más ganas tenemos: salir corriendo y escapar de esta pesadilla de dolor.

Pero NO, de ninguna manera te lo vas a permitir, ni me lo voy a permitir. Hemos llegado hasta aquí y no podemos abandonar cuando la meta está más cerca. Así es que nos vamos a ilusionar con nuestra maleta y además vamos a intentar hacerla útil y real.

A ver ¿Cuántas casas rurales hay cerca de tu casa? De esas que quedan dentro de tu comunidad autónoma. ¿Cuántos campings en los que vivir una aventura con caravana o autocaravana? ¿Y qué me dices de un hotelito urbano boutique o un encantador bungalow en un camping? Alejarte de la rutina, relajar horarios, pasear, leer, hablar, jugar, cocinar, escuchar, deporte al gusto… y en pareja o en familia (aquí ya sabes la nuclear, la de la convivencia diaria, pero con un decorado que alegrará a todos). Esta vez tiene que ser sin amigos o sin familia extensa… por segunda vez, ya lo sé. Pero ¿no crees que será así por última vez? ¿Por último año?

En estas propuestas nuestro objetivo es doble: disfrutar a la vez que nos protegemos. El aire libre, estar lejos de las aglomeraciones que se pronostican en las calles y terrazas de nuestras ciudades, un entorno natural alejado de nuestras rutinas y que nos permita reconciliarnos con ese lado nuestro que ansía calma y respirar más limpio. Pues no tiene por qué ser un sueño. Todavía tienes tiempo de planificar esta pequeña y saludable escapada de Semana Santa, llamémosla “de proximidad”. Quién sabe si no constituirá el entrenamiento perfecto para unas vacaciones de verano, con nuestro certificado de vacunación en la mochila.

Pero SÍ, por muy idílico que te parezca, porque lo es, la maleta hay que hacerla. Y ¿Cuáles serán nuestros imprescindibles para estos 4 o 5 días de desconexión? Pues el primero, hacer una pequeña lista. Reconozco que soy una fanática de las listas ¿tú también te reconoces como tal? Je, je… somos “consecuencia” de nuestro tiempo. Toma nota:

  1. Pijama: cómodo y simpático. Ligerito, pero con su manga y piernas largas, que todavía la primavera está coqueteando con el invierno.
  2. La bolsa de aseo tiene que tener sitio para gel hidroalcohólico y crema solar protectora (aunque el pronóstico sea de lluvia). Las miniplanchas del pelo tienen un sitio preferente. ¡Hoy me he despertado frívola!
  3. La bolsita de las mascarillas. Yo me la he preparado de tela con cremallera, una de esas bolsas de aseo que te encantan pero que no terminas de darle ninguna utilidad. Tengo separadas en 2 subbolsas las higiénicas y las de tela. Constato que soy una fanática de la clasificación… ¿también aquí eres de las mías?
  4. Libros, revistas y portatil. Yo aquí además añado cuadernos varios (ya sabes para las listas y las clasificaciones…), agenda y estuche con bolis.
  5. Zapatos: poquitos, pero que te sirvan para una cenita en terraza y para ese gran paseo en el que te traerás aire renovado que te tiene que durar hasta el mes de mayo. Así es que las deportivas que te encantan y unas bailarinas. Con sus correspondientes calcetines y medias. Calcula uno por día (como con la ropa interior)… y a la bolsita de aseo que hemos reutilizado para calcetines. ¡ Yo no salgo sin mis botas de trekking!
  6. Pantalones: vaqueros. Sí, los que te sientan genial y además te dan libertad de movimiento. Leggins: puedes llevarte 2 pares: los de polipiel para el día de lluvia y otro u otros de algodón y licra que combinarán genial con deportivas y con bailarinas. Si tienes un conjunto de algodón o punto (pantalón y jersey), de los que el confinamiento ha puesto en el top de las tendencias, sin duda tienes que meterlo en la maleta.
  7. Jerséis o similar. Un par de sudaderas. Si las tienes en colores más claritos, le das un toque más primaveral a tu look. Dependerá de los tonos de leggins, vaqueros y pantalón “comfy” que has escogido. Te recomiendo un jersey de lana o uno de los chalecos que hemos lucido este invierno. El que yo he cogido es corto porque combina muy bien con los vaqueros pitillo que me he preparado y con mi pantalón comfy de elástico a la cintura. También pondría 2 camisas o blusas: en mi caso una de cuadros muy primaveral y otra lisa blanca (que sirve absolutamente para todo, e incluso para combinarla con el jersey y el chaleco que llevamos).
  8. El chaleco de plumas (los largos de Zara o ese que cuelga en tu armario) y, aunque nos cueste, una prenda de abrigo rematan nuestra maleta exprés: tu plumas o tu abrigo ¾ más ligero y sufridito serán geniales.
  9. Camiseta de media manga de rallas y alguna camiseta más por si nos sorprende el sol. Añade gafas de sol.
  10. Mochilita o minibolso bandolera. Todo muy “casual”.
  11. Yo siempre añado unos calcetines gordos para que me hagan las veces de zapatillas… como hoy ha ido de manías y confesiones, no me he resistido a contártelo.

 

Y lo más importante y que al final es lo único realmente imprescindible que no podrás comprar en caso de olvido: pon toda tu ilusión, tu ánimo y propósito de hacer especial esta salida. ¡Te la mereces! ¡Y este entusiasmo sí que debe ser contagiado!

 

 

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